Quise escribirte una carta esta tarde.
Quise escribirte una carta sin dirección a la que enviarla.
Una carta de verdad,
con letras de verdad,
para decirte que la hierba ya está seca,
que no quedan nubes,
que a las ocho de la mañana un hombre se tapaba del sol
mientras cruzaba el campo,
que las yeguas parieron y los potrillos saltan con una inocencia mágica.
Una carta para acercarte esto,
el olor del verano que viene,
la risa de las golondrinas,
el silencio en las tardes blancas
y la siesta del perro que envejece.
Una carta para decirte que soñé contigo,
que no había flores, ni primavera,
sólo aceras sucias,
pieles de cartón en cada esquina,
la brutalidad de lo ajeno
en los urinarios públicos de una ciudad impresentable.
Me cobijabas del espanto en tu abrazo,
y corríamos en busca de refugio
en un espectáculo plagado de indiscretos ojos.
Una carta que en realidad ya no importa si no recibes.
jeudi, juin 04, 2009
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3 commentaires:
¿Por qué las cartas nunca enviadas son las que dicen más cosas?. La tecnología ha facilitado el trabajo con los mails. Ahora escribo cuatro veces cada mail que envío a alguien importante. Basta un click para borrar las tres primeras copias. Las que dicen lo que de veras quiero decir.
y es que a veces lo más importante no es que la otra persona reciba la carta, sino el hecho de que nosotros seamos capaces de verbalizar y de poner negro sobre blanco lo que realmente sentimos. Y puede que con eso baste. En cualquier caso, enhorabuena por ser capaz de expresar tantas sensaciones en tan pocas líneas. A mí me vale como poema, créeme.
Gracias Alex y Jesús.
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